Elegir la vivienda siguiendo unos pasos

Aunque para la inmensa mayoría comprarse una vivienda es su principal preocupación y el sueño de su vida, por lo que tienen muy claro cómo van a proceder llegado el momento, para otros muchos es algo circunstancial que tendrán que afrontar en algún momento de la vida. Por esa misma razón, le dan poca importancia y, cuando llega el momento, no tienen ni idea de por dónde tienen que empezar.

Encontrar la casa perfecta y la que se tiene en mente es agotador, tanto para los que tienen claro lo que quieren como para los que no. Aunque se tengan al alcance de la mano las herramientas necesarias y las plataformas online que facilitan la tarea en gran medida, al menos a la hora de buscar, que no de encontrar, la realidad es que encontrar la casa ideal no es sencillo. La inversión es tan considerable en muchos aspectos, sobre todo en lo económico, que la toma de decisiones requiere tiempo y calma.

Todo el mundo sabe que comprar un inmueble es una de las decisiones más importantes que va a tomar en su vida, por lo que resulta imprescindible hacer una investigación precisa y detallada del mercado y saber con exactitud qué vivienda va a cubrir todas las necesidades que se tienen. Lo mejor para afrontar todo este proceso es aplicarse el dicho popular “vísteme despacio que tengo prisa” y tomarlo con toda la calma posible. De esta manera, al tomar la decisión, difícilmente te arrepientes del desembolso económico y del tiempo invertido.

Encontrar y elegir el hogar adecuado e ideal para vivir depende de numerosos factores. Ahora bien, hay que pararse a pensar en todos los aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de elegir la vivienda que mejor se adapte a cada uno. Si no se tienen claros esos aspectos, no hay de qué preocuparse; en este artículo vamos a hablar sobre aquellos puntos a valorar antes de decidirse a comprar un inmueble.

Algunos aspectos a tener en cuenta

Cambiar de casa o comprar la primera vivienda es una decisión tan difícil como importante, ya que es para el resto de tu vida. Igual de importante es no determinar la decisión en base a la primera impresión y recordar que una casa bonita por fuera no tiene por qué no tener problemas por dentro. Problemas que a largo plazo pueden resultar muy caros. Por lo que antes de nada hay que tomar la primera decisión: comprar o alquilar. Como nos han explicado en Nordicway Real State, una inmobiliaria formada por profesionales de diferentes partes del mundo que no solo gestionan transacciones inmobiliarias, sino que las planifican, ejecutan y entregan con precisión, ya que tienen un profundo conocimiento del mercado.

Así pues, lo primero que hay que tener claro es si se quiere comprar o alquilar un inmueble. A partir de ahí, tener en cuenta la regla de las tres L que incluyen la localización, localización y localización; y la regla de las tres P: posición, precio y perfección. Dicho de otra manera, los puntos clave en los que fijarse a la hora de elegir la casa ideal son la localización, el precio, la perfección, el espacio, la distribución, la seguridad, la edad de la vivienda, el certificado de eficiencia energética, la comunidad, analizarla por dentro y por fuera, los gastos fijos (calefacción centralizada, agua, luz, comunidad), y garaje propio o plaza de alquiler.

Como se puede ver, se trata de muchos puntos a tener en cuenta, por lo que vamos a ir viéndolos más detenidamente.

Lo primero de todo, hacer una lista de deseos y necesidades en la que se definan los requisitos que tiene que cumplir la vivienda a visitar, de modo que con esta lista detallada se pueda ir comparando los inmuebles que se ven y hacer una criba.

Pasamos a calcular el presupuesto disponible: cuánto se tiene, cuánto se puede conseguir por préstamo y cuánto se puede o quiere gastar.

El paso que sigue es la búsqueda a través de todas las vías posibles. Internet cuenta con un montón de portales entre los que elegir, aunque por muchos que visites, es fundamental visitar los principales, ya que son los que tienen la mayoría de la oferta inmobiliaria actual. Lo más interesante en este punto es configurar los filtros con los criterios de elección para que una vez al día recibas un correo con aquellos anuncios que los cumplen. Las inmobiliarias en España son muchas, por lo que toca asegurarse de que trabajen como te gusta. Una buena agencia inmobiliaria se encarga de hacer un estudio económico a medida, un estudio de mercado con todas las viviendas que reúnen los criterios, da una opinión basada en sus conocimientos y valoración, además de hacer la valoración económica de cada inmueble, negociar con los propietarios y presentar la propuesta e incluso buscar financiación. También se enteran de si la vivienda oculta algo o tiene deudas, preparan el papeleo, etc.

Por otro lado, hay que asegurarse de que la inmobiliaria de elección funcione comprobando las opiniones de otros clientes.

Además, toca visitar los barrios que te gustan para fijarte en los carteles de “se vende”, apuntar los números y visitarlos.

Seguimos dando pasos

Cuanto más y mejor se conoce el mercado, mejor preparación se tiene para tomar una buena decisión. Por lo que seguimos haciendo un planning con las casas que se van a visitar. Una vez que se tienen los inmuebles favoritos, se contacta con las agencias o los particulares y se hace un planning para visitar las casas que se consideren oportunas. Lo más aconsejable es no pasar de las cinco visitas al día para no caer en el cansancio, perder el ánimo y no ser objetivo. Para tomar una buena decisión, se aconseja visitar entre quince y veinte propiedades, luego dejarlas en diez y finalmente en cinco para decidirse por una.

Con todas esas visitas realizadas, preferentemente por la mañana para ver bien todos los detalles y pasando por la noche para comprobar los ruidos de la zona, se hace un cuadro comparativo. Se puntúa cada detalle imprescindible y se suman los puntos. Aunque cabe señalar que el día que se visita la casa ideal, se sabe por qué cada vez que veas otra, la compararás con la que más te ha gustado.

Pasamos a la regla del tres por tres para reducir la lista a tres viviendas. Cuando se tengan esas tres viviendas, se analizan los aspectos siguientes:

  • Dimensiones de las estancias de la vivienda. Hay que pensar en la situación familiar, si se tienen hijos o se van a tener, si hay gente mayor que puede llegar a estar a cargo, etc.
  • Estado físico en general del suelo, las paredes, los muebles, los azulejos, los techos, etc.
  • Si tiene calefacción y los radiadores funcionan.
  • El estado de las cañerías y la instalación eléctrica.
  • Que los suministros funcionen de forma correcta.
  • Que los respiraderos estén en buen estado.
  • Comercios o facilidades cercanas, como el supermercado, la farmacia, el metro, etc.
  • Si tiene garaje o no, sobre todo si tiene coche.
  • Orientación de la vivienda para ver si tiene buena luz y temperatura.
  • El piso que es. A mayor altura, menos ruido y a menor altura, más escándalo callejero.
  • La edad de la vivienda. Muchas veces no es tan importante que sea nueva como los materiales con los que se ha construido.
  • La comunidad. Si se quieren vecinos o no. Ya que en las afueras hay casas individuales más económicas que evitan tener que pagar la comunidad y soportar a los vecinos.
  • El nivel de ruido, para lo que es imprescindible visitar la vivienda en varios horarios.

Con todos estos aspectos analizados, toca negociar el precio. Una vez que se tienen los pros y los contras de la vivienda elegida, se puede negociar el precio con argumentos de peso.

A la hora de hacer la oferta, hay que saber que algunas inmobiliarias piden señal si se quiere hacer una oferta al propietario para comprobar el interés. La primera oferta que se haga tiene que ser por debajo del propio límite máximo y, una vez que se hace, el agente inmobiliario debe contestar en menos de tres días.

Para poder negociar bien, hay que tener una visión absoluta del mercado inmobiliario de los alrededores y tener poder de argumentación con información contrastada y real. El tiempo que se invierte en la investigación puede suponer un ahorro económico a largo plazo.

Si el vendedor acepta la oferta, toca elaborar el contrato de compraventa cuanto antes con el precio propuesto. En caso contrario, puede haber una contraoferta que conviene sopesar.

A partir de este punto, en el que ya se tiene clara la vivienda que se quiere comprar y se ha hecho la oferta correspondiente, en caso de que salga adelante, hay que pasar al papeleo y a la financiación con todo lo que ello conlleva. En caso contrario, toca volver a empezar con la búsqueda y repetir algunos de los pasos realizados, aunque lo más probable es que, siguiendo estas pautas, a la primera se tenga la vivienda esperada.

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