Cualquier asunto relacionado con la justicia o el mundo judicial requiere de un buen asesoramiento. La experiencia siempre es un grado, pero en algunos sectores y profesiones es, además, indispensable. En el mundo del derecho y de la abogacía, es fundamental que el profesional asignado o contratado tenga las tablas suficientes para llevar el caso. Hay que tener presente y comprender que adquirir experiencia no es posible si no se le da la oportunidad al abogado junior. Sin embargo, en determinados asuntos, que el abogado tenga una experiencia considerable es indispensable, como en todo aquello relacionado con la extranjería.
En los tiempos que corren, elegir este tipo de abogado en particular no puede ser una decisión tomada a la ligera. Herrar en esta elección puede conllevar meses de retraso en el procedimiento, que la documentación no sea la adecuada o, en el peor de los casos, que se deniegue el permiso de residencia o la nacionalidad. Razón por la que vamos a proporcionar algunos consejos o recomendaciones para que, llegado el momento de tener que contratar los servicios de un abogado de extranjería, se pueda evaluar al profesional con un criterio claro y tomar una decisión informada que proteja el proceso desde el primer momento.
Los puntos clave que desarrollaremos a continuación pasan por verificar la experiencia real del profesional, exigir transparencia en los honorarios que cobra, desconfiar de la garantía absoluta cuando la ofrezcan, priorizar la comunicación en español y planificar con antelación. Tener claros todos estos puntos ayuda a que la elección del abogado de extranjería que se vaya a ocupar de los trámites necesarios para poder obtener la residencia o la nacionalidad sea la correcta.
A diferencia de las promesas vacías de algunos profesionales, contar con un abogado experimentado es el camino más directo a la ejecución del proceso en tiempo y forma.
Las claves del éxito
El primer impulso es buscar en la red o pedir referencias, perfecto. Sin embargo, antes de preguntar, hay que saber qué preguntar. Los mejores abogados de extranjería no se hacen notar por sus títulos; destacan por unos criterios concretos y verificables, como Ana González Despacho de Abogados, con más de quince años de experiencia que acompaña a sus clientes en todo tipo de trámites y ofrece un servicio cercano, profesional y adaptado a cada caso. Uno de los criterios a tener en cuenta para este tipo de casos.
De hecho, el primer criterio indispensable es la experiencia demostrable en los casos similares a los que se le vayan a presentar. Un abogado que lleva arraigos sociales no tiene por qué contar con el bagaje necesario para tramitar una nacionalidad por residencia o una tarjeta comunitaria compleja. Los propios expertos en la selección de abogados migratorios aconsejan buscar profesionales que tengan una experiencia demostrable de entre diez y quince años.
El segundo criterio a tener en cuenta es la actualización normativa. El derecho migratorio cambia con mucha frecuencia en nuestro país, por lo que un abogado que no siga las circulares de la Secretaría de Estado de Migraciones o las instrucciones de Delegación del Gobierno puede cometer errores que pagará el cliente. La legislación migratoria exige conocimiento teórico y capacidad de respuesta en plazos muy breves de tiempo.
Como tercer criterio de elección, tenemos uno que se suele obviar: la fluidez en español. Puede parecer evidente, pero en muchos despachos se trabaja con intérpretes o abogados con un español que no alcanza a la hora de redactar escritos administrativos sin ambigüedad. Un abogado que hable español nativo o fluido es mejor que depender de un tercero para comunicarse con la administración.
En resumen, hay que guiarse por estos criterios:
- Experiencia específica. Para lo que hay que preguntar sobre cuántos casos similares ha resuelto en los últimos dos años.
- Especialización activa. El abogado tiene que actualizarse de forma continua en todo lo relativo a la normativa española sobre extranjería.
- Honorarios claros. Hay que exigir una tarifa fija o un desglose horario desde el primer momento.
- Un abogado que tarda en responder no es fiable, sobre todo cuando los procesos tienen plazos.
Antes de llevar a cabo la contratación, es conveniente solicitar un presupuesto por escrito en el que conste el alcance de los servicios ofrecidos. Si se niega o lo da con vaguedad, lo mejor es buscar otra opción.
Una consulta inicial bien realizada tiene que proporcionar claridad sobre tres aspectos: posibilidades reales de obtener lo que se quiere, la estrategia legal utilizada y el coste. La primera consulta con el abogado tiene que animar a seguir adelante sin dudas, no crear más.
A la hora de validar las referencias obtenidas, no hay que quedarse únicamente con las reseñas de la red. Pedir al abogado que te ponga en contacto con otros clientes con casos similares es la mejor manera de contrastar lo que dice. Un profesional de confianza no tendrá ningún inconveniente en hacerlo.
Si al salir del despacho tras la primera consulta, se tiene la sensación de que te han vendido un servicio y no te han asesorado, no es una buena idea contratarlo. Un buen abogado de extranjería informa primero y cobra después, cuando ha resuelto el caso.
Tipos de abogados de extranjería
Como venimos diciendo y ellos mismos afirman, todos los abogados de extranjería no son iguales. De manera que el tipo de profesional elegido tendrá un impacto directo en la calidad y la velocidad del proceso a llevar a cabo.
Se pueden encontrar abogados individuales o despachos con equipo. Un abogado independiente puede ofrecer una atención muy personalizada, pero si tiene muchos clientes o se pone enfermo, el caso se puede ver paralizado sin aviso. Un despacho en el que cuente con un equipo multidisciplinar, en el que se incluyen administrativos, especialistas en derecho laboral y expertos en reagrupación familiar, tiene la capacidad de gestionar casos más complejos y hacerlo con mayor continuidad. El papel de abogado de extranjería es ejercer como intermediario experto para evitar errores en el procedimiento desde el primer momento.
Dentro de los despachos, existen los grandes y los medianos especializados. Está claro que los despachos grandes disponen de recursos, pero en muchos casos el expediente lo gestiona un paralegal junior con supervisión limitada. Los despachos medianos especializados en extranjería son los que suelen proporcionar un buen equilibrio entre la experiencia y la atención al cliente.
La especialización por área dentro de la rama del derecho migratorio es otro de los tipos de abogados que se pueden encontrar. Existen diferencias reales entre un abogado que gestiona solicitudes de asilo y refugio, los especializados en permisos de trabajo por cuenta propia y los que se encargan de reagrupaciones familiares o de residencia familiar. Elegir bien al abogado en lo que hace a la especialidad que coincide con la situación concreta va a marcar una notable diferencia en el resultado.
Existen algunas señales a considerar a la hora de evitar un perfil profesional que pueda no ser adecuado:
- Abogados que prometen y garantizan los resultados. Ningún resultado en derecho administrativo se puede garantizar.
- Profesionales que no dejan claro lo que incluye el servicio y lo que supone gastos adicionales.
- Despachos que presionan para firmar en la primera visita sin dar tiempo a decidir.
- Abogados que carecen de una colegiación verificable en su correspondiente Colegio de Abogados.
Saber todo esto es parte del trabajo. La otra parte implica prepararse bien para que la relación profesional resulte productiva desde el primer momento, para lo que hay que reunir la documentación necesaria antes de hacer la primera consulta. Llevar el pasaporte, el historial de entradas y salidas de España, cualquier permiso anterior, contratos de trabajo, empadronamiento y documentación familiar relevante. Cuanto mayor sea la información preparada, mayor precisión habrá por parte del abogado.
Hacer preguntas directas sobre la estrategia que va a seguir. Preguntas específicas como la vía que recomienda para el caso y por qué, cuáles son los riesgos o lo que pasa si se produce alguna incidencia durante el proceso, son importantes. Un abogado que no es capaz de responder con claridad a ellas no está preparado para llevar el caso. Estas preguntas son el filtro más efectivo para elegir al profesional adecuado.
Formalizar el acuerdo de forma escrita, en un contrato que debe incluir el alcance del servicio, los honorarios totales, los gastos adicionales previsibles como tasas, traducciones, etc., y los plazos estimados.
Establecer un canal de comunicación claro es fundamental. Dejar claro cada cuánto tiempo se van a recibir actualizaciones sobre el estado del expediente y mediante qué canal se va a hacer, como el correo, la llamada, etc.
Por último, planificar con antelación las renovaciones, ya que muchos de los errores más costosos suceden por dejar los trámites para el último momento. Los tiempos de procesamiento pueden llegar a los cuatro o cinco meses, lo que obliga a empezar con mucha antelación. Mantener una relación constante con el abogado facilita las renovaciones del permiso y evita que se produzcan sobresaltos.
En definitiva, a la hora de elegir abogado de extranjería, hay que buscar un aliado con el que mantener una relación a largo plazo.



