Gestionar un alquiler vacacional (o varios)

A todos nos gusta irnos de vacaciones. Incluso a los que alquilan viviendas vacacionales. Antes lo más habitual era irse a casa de los familiares o coger un hotel, para disfrutar de unos días de relax, alejados de la rutina. Ahora es cada vez más habitual, recurrir a los alquileres vacacionales o las casas rurales. Por un lado, tenemos las ventajas que conlleva alquilar una casa o apartamento para pasar las vacaciones. Más espacio, menos dinero que por una habitación de hotel. Reducción de gastos en comidas fuera, preparando un menú en casa, descanso sin horario de servicio de habitaciones… La oferta es amplia y variada. Por lo que encontrar el alquiler de casa fiable y adecuado, no resulta tan sencillo.

Por otro lado, nos encontramos con los propietarios de esas viviendas de alquiler, como enfocar la gestión o porque opción optar, son algunas de las cuestiones que se plantean. Es muy común pensar en la idea de delegar la gestión de los alojamientos. Sin embargo, no existe la opción perfecta para todos los propietarios. Algunos prefieren delegar una parte de la operativa como puede ser la limpieza o el mantenimiento. Otros, prefieren delegar el alquiler al completo en agencias o gestores de alquiler de vacaciones.

Con independencia del caso y la circunstancia particular de cada propietario, vamos a exponer algunas de las dudas que, con mayor frecuencia, asoman a la hora de gestionar los alquileres vacacionales. Lo que implica, quien puede encargarse de ella, las opciones existentes y, por supuesto, como elegir la que más convenga en cada caso.

Gestionar un alquiler vacacional, implica numerosas tareas que realizar para que el inmueble sea alquilado y la operación, sea un éxito. No todo el mundo es capaz de realizar dichas tareas, sea por falta de interés o de tiempo. En algunos casos, puede tratarse de mera desinformación, por lo que vamos a contar en que consiste una gestión de alquiler vacacional.

De que va la gestión de alquileres de vacaciones

No nos ha quedado otra alternativa que preguntar a los que saben. Hemos acudido a nuestros amigos de Alohey, expertos en el alquiler de apartamentos vacacionales en lanzarote. Según nos explican, la gestión de un alquiler vacacional, consiste en organizar, supervisar y llevar a cabo todas aquellas tareas necesarias e imprescindibles, para que un alojamiento turístico funcione como es debido. Esto incluye desde la publicación del anuncio, hasta la atención de los inquilinos o huéspedes.

Algunas de las tareas a realizar de forma más habitual, son la comunicación con los huéspedes, como responder mensajes, atender llamadas o resolver dudas y gestionar incidencias. Los check-in y check-out, con envío de instrucciones de llegada, registro de huéspedes, entrega y recogida de llaves, entrega de una guía de bienvenida, tour por el alojamiento y posterior inspección de la propiedad.

La revisión de los precios y el nivel de ocupación, realizando un ajuste periódico de las tarifas, un control de la disponibilidad y sincronizando los calendarios. Además, hay que realizar el mantenimiento y la limpieza necesarios. Lavandería, coordinación de los servicios de limpieza, las revisiones periódicas, las reparaciones necesarias y la contratación de suministros, son aspectos esenciales de los que ocuparse.

Sin olvidarse de la gestión fiscal y legal que implica obtener las correspondientes licencias turísticas, la declaración anual de ingresos e impuestos, crear las facturas, contratar seguros y otros tantos aspectos legales.

El marketing y el posicionamiento en la red, son igualmente importantes, si se pretende alquilar el inmueble por vacaciones. Publicar y optimizar los anuncios en las correspondientes plataformas de reserva, gestionar las reseñas, añadir fotografías profesionales y moverse en redes sociales, puede ser considerado un trabajo extra, pero hay que hacerlo

Dicho de otra manera, un alquiler vacacional y su gestión, implica tiempo, organización y disponer de las herramientas adecuadas. Esto nos lleva a quien debe ocuparse de toda esta lista de tareas. No todos los propietarios tienen las mismas necesidades ni el mismo tiempo disponible, por lo que existen varias formas de gestionar un alojamiento de estas características. Las tres más habituales, son las siguientes:

  • Hacerlo uno mismo. La opción ideal si se tienen uno o dos alojamientos y te gusta mantener el control. Ahorro en comisiones, pero no en tiempo, es necesario contar con experiencia en plataformas de reserva, optimización de tarifas y atención al cliente, entre otras cuestiones.
  • Contratar una empresa o a un gestor de alquiler vacacional. Estas empresas ofrecen diversos niveles y tipos de servicio, desde la limpieza y el check-in, hasta la gestión integral, en la que se puede incluir marketing, gestión de incidencias, mantenimiento, atención al huésped… A cambio cobran comisión sobre los ingresos, a razón de los servicios contratados y la ubicación.
  • Otra opción es utilizar un software de gestión. La opción más eficiente para mantener el control total. Aunque este programa debe manejarlo alguien que puede ser el propietario o el gestor.

El otro lado del alquiler vacacional

El otro lado no es el lado oscuro, son los clientes, por lo que vamos proporcionar consejos para alquilar un apartamento o vivienda de vacaciones, de la mejor manera posible. Recurriendo siempre a una de las opciones citadas anteriormente.

Lo primero que hay que tener claro, a la hora de alquilar una vivienda o apartamento para las vacaciones, es saber lo que se quiere. Priorizar, puesto que se va a pagar por cosas concretas. Toca decidir lo verdaderamente importante y que se encuentre dentro del presupuesto establecido. Si te encanta el mar y no te importa pagar más por estar en primera línea de playa, perfecto. Si no te importa estar a unos metros, puedes ahorrarte unos eurillos.

El siguiente paso a considerar es calcular el momento para hacer el alquiler. Si la idea es ir a una ciudad o población, cuando se produce un acontecimiento o evento especial, cuanto antes se haga la reserva, mejor. Los alquileres vacaciónales, son más escasos y suben de precio con rapidez. Si no existe un motivo concreto para la escapada, se puede apurar y encontrar alquileres de ultima hora y con buen precio.

Conocer lo que se va a alquilar es obligado. No es necesario decirlo, pero se dice: informarse bien sobre el alquiler, preguntar, resolver dudas… Es fácil centrarse en conseguir un buen trato y no en contar con la información necesaria o reconocer la autenticidad de la propiedad, por ejemplo. Lo que puede llevar a encontrarse en propiedades en mal estado, inexistentes o diferentes a lo pactado.

Optar por un alquiler vacacional, indica que se los ocupantes, se quieren sentir como en su propia casa. Por lo que la cocina completa suele ser prioridad. Da posibilidad de comer en la vivienda y no tener que recurrir a los restaurantes. Son muchos los alquileres vacacionales que disponen incluso de productos básicos en la cocina. Lo que se indica en la sección de servicios a la hora de hacer la búsqueda. Para los amantes de la cocina, pueden optar por estos alojamientos que incluyen productos esenciales en la cocina.

Conviene determinar si el alquiler es parte de una agencia o gestoría. Esto puede suponer una diferencia. Pongamos por caso que se alquila el inmueble a una pareja bastante agradable pero, ¿qué pasa si se estropea algo como la televisión o el aire acondicionado? Lo más probable es que haya que dar una solución durante la estancia. Si el alquiler es parte de una agencia, siempre hay alguien preparado para resolver estos imprevistos.

Nada como convertirse en un usuario avanzado para encontrar las páginas más seguras en este ámbito. Estos sitios web, ayudan a encontrar un buen alquiler vacacional utilizando los filtros y canales de búsqueda disponibles. Las páginas web muestran toda la información detallada, así como las fechas de disponibilidad y demás aspectos a tener en cuenta.

Evitar el pensamiento de grupo puede ser una excelente manera de encontrar la mejor opción. Las familias muy numerosas o grupos, deberían dividirse en unidades a la hora de buscar alojamiento. Opciones más pequeñas pero cercanas, es mejor que opciones de mayor tamaño para todos los componentes. A veces un espacio grande funciona, a veces es mejor casas pequeñas que ofrecen más intimidad.

Por supuesto hay que revisar el contrato al detalle. No se trata de registrarse en un hotel por unos días. Se trata de alquilar un inmueble por un periodo de tiempo determinado, así que toca convertirse en abogado y poner toda la atención en el contrato y como esta redactado. En el mismo deben figurar todas las prestaciones, incluyendo el servicio de limpieza o reparaciones si procede, además de las tarifas y el coste total del alquiler.

Puesto que se esta alquilando un apartamento o vivienda, no una habitación de hotel, hay que mostrar cierta flexibilidad. La fontanería puede fallar o la cocina quedarse sin gas. Algunas cosas no serán perfectas, pero se trata de un alquiler que puede presentar imprevistos.

Investigar al propietario además de la vivienda, es otro aspecto a tener en cuenta. Esta información puede ser relevante a la hora de saber con lo que nos vamos a encontrar y lo que podemos esperar.

Poco más podemos decir sobre los alquileres vacacionales, hemos visto los dos partes y, en cualquier caso, se trata de una excelente opción vacacional.

 

 

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