Las ventanas forman parte de esos elementos de una vivienda a los que muchas veces no prestamos demasiada atención hasta que empiezan a generar problemas. Una corriente de aire en invierno, demasiado calor cerca de un ventanal durante el verano, ruido procedente de la calle o condensación alrededor del vidrio pueden ser algunas señales que nos hacen pensar que el cerramiento quizá no está respondiendo como debería. Sin embargo, su importancia va mucho más allá de abrir y cerrar correctamente.
Una ventana es uno de los puntos de contacto entre el interior de la vivienda y el exterior. Por ella entra luz natural y podemos ventilar las habitaciones, pero también puede producirse un intercambio de calor que influya en el confort interior. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) incluye los huecos de fachada entre los elementos que deben tenerse en cuenta al mejorar térmicamente un edificio y dispone de una guía específica sobre las posibilidades de ahorro energético mediante la sustitución del vidrio o del conjunto formado por vidrio y marco.
Por ello, elegir correctamente las ventanas debería considerarse una decisión importante tanto en una vivienda nueva como durante una reforma. El material del marco, el acristalamiento, el sistema de apertura, la orientación y la calidad de la instalación pueden determinar el comportamiento del conjunto. No siempre la opción más cara será necesariamente la más adecuada; lo fundamental es conocer las características de la vivienda y escoger una solución que responda a ellas.
El aislamiento comienza por entender la vivienda en su conjunto
Cuando hablamos de aislamiento solemos pensar primero en las paredes o en la cubierta, pero la envolvente térmica de un edificio está formada por diferentes elementos que trabajan conjuntamente. Las ventanas forman parte de esa envolvente y, por sus características, merecen una atención especial.
El propio Código Técnico de la Edificación establece condiciones relacionadas con la eficiencia energética de los edificios y contempla la transmitancia térmica de los huecos, entendiendo estos como el conjunto de marco, vidrio y, cuando corresponde, cajón de persiana. Los valores exigibles o de referencia dependen, entre otras cuestiones, de la zona climática y del tipo de intervención realizada.
Por eso, antes de sustituir las ventanas, conviene analizar varios aspectos:
- La orientación de cada fachada.
- Las condiciones climáticas de la zona.
- El estado de los cerramientos actuales.
- La presencia de corrientes de aire o infiltraciones.
- El ruido procedente del exterior.
- Las dimensiones de los huecos.
- La exposición directa a la radiación solar.
El marco y el vidrio deben funcionar como un conjunto
A veces se habla del vidrio como si fuese el único responsable del aislamiento de una ventana. Sin embargo, el comportamiento final depende del conjunto completo. Instalar un acristalamiento con buenas prestaciones sobre un marco inadecuado puede limitar considerablemente el resultado.
El marco ocupa una parte variable de la superficie de la ventana y puede estar fabricado con distintos materiales y sistemas. En el caso del aluminio, existen soluciones con rotura de puente térmico destinadas a reducir la transmisión térmica entre el exterior y el interior. Se recomienda, cuando se utilizan carpinterías de aluminio, recurrir a sistemas con rotura de puente térmico y también aconseja el empleo de doble acristalamiento o doble ventana en actuaciones destinadas a mejorar el aislamiento.
El vidrio, por su parte, puede incorporar diferentes configuraciones según las prestaciones buscadas. Existen unidades de vidrio aislante, soluciones de baja emisividad y acristalamientos destinados a controlar otros aspectos, como la radiación solar o el comportamiento acústico. La elección debería realizarse teniendo en cuenta tanto el marco como el vidrio y no analizando cada elemento de manera aislada.
No todas las habitaciones necesitan exactamente la misma solución
Una vivienda puede tener ventanas orientadas hacia calles completamente diferentes. Algunas reciben sol durante buena parte de la mañana, otras se encuentran expuestas por la tarde y determinadas habitaciones quizá den a una vía con mucho tráfico. Pretender resolver todas estas situaciones utilizando exactamente la misma configuración no siempre es lo más apropiado.
Este es uno de los aspectos que más merece la pena valorar antes de renovar las ventanas. En ocasiones nos centramos demasiado en encontrar un único modelo para toda la vivienda cuando las necesidades pueden variar considerablemente entre habitaciones. Un dormitorio situado junto a una avenida puede requerir especial atención al aislamiento acústico, mientras que un salón con grandes ventanales puede necesitar valorar con mayor detenimiento el comportamiento térmico y el control solar.
Antes de elegir, resulta útil hacerse algunas preguntas:
- ¿En qué habitaciones existe más ruido?
- ¿Qué ventanas reciben más horas de sol?
- ¿Dónde aparecen corrientes de aire?
- ¿Hay estancias especialmente frías en invierno?
- ¿Existen grandes superficies acristaladas?
- ¿Qué habitaciones necesitan una ventilación más frecuente?
El doble acristalamiento mejora el comportamiento del cerramiento
El doble acristalamiento se ha convertido en una solución muy habitual en las viviendas actuales. Está formado por dos vidrios separados por una cámara, lo que permite conseguir un comportamiento térmico diferente al de un vidrio sencillo.
No obstante, dentro del concepto de doble acristalamiento existen numerosas configuraciones. El grosor de los vidrios, las características de la cámara y la incorporación de tratamientos específicos pueden modificar considerablemente las prestaciones finales.
Por eso no resulta suficiente preguntar simplemente si una ventana tiene doble cristal. Conviene conocer:
- La composición del acristalamiento.
- Las prestaciones térmicas del conjunto.
- Si incorpora vidrio bajo emisivo.
- Su comportamiento frente a la radiación solar.
- Las prestaciones acústicas cuando sean necesarias.
- Las características del marco utilizado.
El aislamiento acústico también mejora el confort
El ruido exterior puede convertirse en uno de los principales problemas de una vivienda situada en una ciudad, cerca de una carretera o en una zona de ocio. Dormir con tráfico constante, escuchar conversaciones procedentes de la calle o tener que mantener las ventanas cerradas para poder trabajar puede afectar notablemente al confort diario.
Las ventanas desempeñan un papel importante en este aspecto, pero mejorar el aislamiento acústico requiere estudiar el tipo de ruido y configurar correctamente tanto el vidrio como la carpintería. No todas las soluciones proporcionan exactamente el mismo comportamiento frente a las diferentes frecuencias.
Además, la instalación vuelve a ser fundamental. Un cerramiento con buenas prestaciones puede perder parte de su eficacia si quedan puntos por los que se transmite fácilmente el sonido.
La elección de una buena carpintería requiere valorar diferentes prestaciones
Cuando se sustituye una ventana, el objetivo puede ser mejorar simultáneamente diferentes aspectos de la vivienda. El aislamiento térmico suele ocupar un lugar prioritario, pero también pueden ser importantes la estanqueidad, el aislamiento acústico, la entrada de luz, la seguridad, el mantenimiento o el diseño.
En Alumifyl señalan que “la elección de una solución de carpintería debe adaptarse a las características particulares de cada proyecto y a las prestaciones que se quieren conseguir en cada caso”. La compañía trabaja con ventanas y puertas de aluminio y acero, además de sistemas minimalistas y soluciones propias destinadas a responder a diferentes necesidades funcionales, técnicas y estéticas.
Esta variedad refleja precisamente que no existe una ventana universal capaz de resolver de la misma manera cualquier proyecto. Las dimensiones del hueco, el tipo de apertura, las condiciones exteriores y las necesidades estéticas y funcionales influyen en la configuración final. Analizar previamente estos factores permite evitar decisiones basadas exclusivamente en el aspecto visual.
El sistema de apertura influye en el uso cotidiano
No todas las ventanas se abren de la misma manera. Las soluciones abatibles, oscilobatientes y correderas presentan características diferentes y pueden resultar más o menos adecuadas dependiendo del espacio disponible.
Una ventana abatible necesita espacio interior para abrir la hoja, mientras que una corredera permite liberar esa superficie. Sin embargo, la elección no debería realizarse únicamente por comodidad; también deben analizarse las prestaciones del sistema concreto.
Antes de decidir conviene pensar en:
- Espacio disponible alrededor de la ventana.
- Necesidades de ventilación.
- Dimensiones del hueco.
- Frecuencia de apertura.
- Facilidad de limpieza.
- Acceso a terrazas o jardines.
Una buena ventana también debe ser cómoda de mantener
El comportamiento energético es fundamental, pero una ventana forma parte de nuestra rutina diaria. La abrimos, cerramos, limpiamos y utilizamos durante muchos años, por lo que el mantenimiento también merece atención.
Algunos sistemas requieren más cuidados que otros y determinados diseños pueden facilitar considerablemente la limpieza. En grandes ventanales o zonas de difícil acceso, esta cuestión adquiere todavía más importancia.
Antes de decidir, es recomendable preguntar por:
- Limpieza de perfiles y vidrios.
- Mantenimiento de herrajes.
- Disponibilidad de repuestos.
- Ajustes periódicos recomendados.
- Durabilidad de acabados.
- Garantías del sistema.
La estética puede convivir con la eficiencia
Durante años existió cierta percepción de que mejorar el aislamiento obligaba a utilizar perfiles muy voluminosos o diseños poco atractivos. La evolución de los sistemas de carpintería ha permitido ampliar notablemente las posibilidades arquitectónicas.
Actualmente, es posible encontrar soluciones con líneas más limpias, diferentes acabados y grandes superficies de vidrio. Esto permite adaptar las ventanas tanto a viviendas tradicionales como a proyectos contemporáneos.
Lo importante es evitar que la estética sea el único criterio. Un perfil muy atractivo visualmente debe responder también a las necesidades térmicas, acústicas, estructurales y funcionales del proyecto.
El control solar adquiere importancia durante el verano
Una vivienda puede estar correctamente aislada frente a las diferencias de temperatura y, sin embargo, sufrir un exceso de calentamiento debido a la radiación solar que atraviesa grandes ventanales.
En estos casos resulta necesario estudiar el control solar. Dependiendo de la orientación y del proyecto pueden utilizarse vidrios específicos, persianas, toldos, lamas u otros elementos exteriores.
Las protecciones exteriores pueden resultar especialmente interesantes porque actúan antes de que la radiación llegue al interior. La solución adecuada dependerá siempre de las características concretas de cada fachada.
Renovar las ventanas puede mejorar la sensación de confort
El confort térmico no depende únicamente de la temperatura que marca un termostato. Las corrientes de aire, la temperatura de las superficies cercanas y la radiación solar también influyen en cómo percibimos una habitación y en la sensación de bienestar que tenemos cuando permanecemos en ella.
Por eso, una vivienda con ventanas antiguas puede resultar incómoda incluso manteniendo la calefacción o la refrigeración encendidas. Sentarse junto a un cerramiento frío durante el invierno o recibir directamente el calor de un gran ventanal en verano puede modificar considerablemente la sensación térmica y hacer que determinadas zonas de la casa resulten menos agradables.
Contar con unas ventanas adecuadas, correctamente instaladas y adaptadas a las características de la vivienda ayuda a reducir las corrientes de aire y a mantener unas condiciones interiores más estables. De esta forma, las diferentes estancias pueden resultar más confortables tanto durante los meses fríos como en las épocas de temperaturas más elevadas.
Conviene comparar prestaciones y no solamente precios
Cambiar las ventanas representa una inversión importante y es lógico comparar presupuestos. Sin embargo, dos propuestas aparentemente similares pueden incluir productos con características bastante diferentes.
Antes de decidir, conviene comprobar qué marco se ofrece, cuál es la composición del vidrio, qué sistema de apertura incorpora, cómo se realizará la instalación y qué prestaciones declara el conjunto.
Comparar únicamente el precio puede llevar a elegir una solución que posteriormente no responda a las expectativas. Un presupuesto debería entenderse junto con las características técnicas de aquello que realmente se está comprando.
Una buena elección mejora la vivienda en el día a día
Las ventanas tienen una influencia directa sobre numerosos aspectos cotidianos. Determinan cómo entra la luz, cuánto escuchamos el exterior, cómo ventilamos las habitaciones y cómo se relaciona visualmente la vivienda con su entorno. También forman parte de la envolvente térmica y, por tanto, intervienen en el comportamiento energético del edificio.
Elegirlas correctamente requiere analizar mucho más que el color del perfil o el tamaño del vidrio. La orientación, el clima, la transmitancia térmica, el acristalamiento, el sistema de apertura, la estanqueidad y la instalación deben estudiarse como partes de un mismo conjunto.
Renovar las ventanas puede ser una oportunidad para mejorar significativamente el confort de una vivienda cuando la intervención se plantea correctamente. No todas las casas necesitan la misma solución y tampoco todas las habitaciones presentan idénticas condiciones. Analizar cada caso, comparar prestaciones y recurrir a profesionales especializados permite tomar una decisión más razonada y conseguir que las nuevas ventanas respondan realmente a las necesidades de la vivienda durante muchos años.



